LA CONTAMINACIÓN ACÚSTICA Y SUS CONSECUENCIAS EN LA SALUD
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Por contaminación acústica se entiende aquel nivel de ruido que puede resultar perjudicial para nuestra salud, causando a quien lo padece trastornos tanto físicos como sicológicos.
Las principales causas de este problema debemos buscarlas en la propia actividad diaria, sobre todo en los grandes núcleos de población; el tráfico, las fábricas, los bares y discotecas, la construcción de edificios; generan niveles de ruido que sobrepasan, en ocasiones con creces, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según la OMS el límite considerado como adecuado es de 50 dB (decibelios), en España se considera contaminación acústica cuando se superan los 55 dB, en ambos casos nos referimos a horarios diurnos, ya que para la noche se recomienda que no se sobrepasen los 30 dB.
Para que podamos hacernos una idea de lo que estamos hablando, los 50 dB se alcanzan en una conversación normal, una calle con mucho tráfico alcanzaría los 70 dB y por ejemplo en el interior de una discoteca padeceríamos hasta 110 dB. A partir de los 140 dB el oído humano comienza a sentir dolor.
España es, después de Japón, la segunda nación del planeta con mayor número de habitantes sometidos a un ruido excesivo. En nuestro país más de 9 millones de personas soportan diariamente niveles medios de ruido de 65dB, con las graves consecuencias que conlleva para la salud.
El problema que la contaminación acústica genera para nuestra salud se incrementa notablemente si el ruido excesivo se produce en horas nocturnas. Según un informe de la OMS, padecer contaminación acústica nocturna puede provocar irritabilidad, cansancio crónico, así como un descenso en el rendimiento laboral y un incremento del consumo de fármacos. Unido a todo ello, Gaetano Licitra, miembro del grupo de estudio que llevó a cabo el informe de la OMS, afirma que "Estudios importantes demuestran cierta incidencia, a pesar de ser pequeña, del ruido nocturno sobre el infarto del miocardio, aunque este aspecto necesita ulteriores profundizaciones".Dicho estudio evidenció que el ruido nocturno puede hacer aumentar el pulso cardíaco; "hasta 10 latidos de más en la fase del sueño en el caso, por ejemplo, del paso de un tren próximo a la propia residencia", aclaró Licitra. Sin olvidar, entre estas consecuencias de la contaminación acústica, la perdida irreversible de audición, que puede ser provocada por una exposición continuada a ruidos superiores a 95dB.
A parte de las medidas legislativas, que desde las administraciones públicas deban ser tomadas, todos los ciudadanos hemos de ser conscientes de nuestra parte de culpa en este problema, y debemos aportar nuestro grano de arena a su solución con actitudes tan simples como una mayor utilización del transporte público, revisiones periódicas del automóvil que eviten vibraciones y ruidos innecesarios, respeto a límites de velocidad, para evitar frenazos y acelerones bruscos. Entre otras.
Por: Alicia G. García
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