Hepatitis C: causas, síntomas y tratamiento

Hepatitis C: causas, síntomas y tratamiento

La hepatitis C es un virus que provoca la inflamación del hígado y, como consecuencia, este órgano deja de funcionar correctamente porque se bloquea el paso de la bilis, que es lo que procesa las sustancias que entran en nuestro cuerpo a través de los alimentos y descompone la grasa. El síntoma principal es lo que se conoce como ictericia, es decir, la coloración amarilla de la piel y de la zona blanca de los ojos. En ONsalus te detallamos las causas, los síntomas y el tratamiento de la hepatitis C.

Causas de la hepatitis C

La hepatitis C se puede contraer por diferentes vías, estas son:

  • Si la sangre de alguien con hepatitis C entra en contacto con una herida en nuestra piel, con nuestros ojos o con nuestra boca, o si nos hacen una transfusión de sangre de alguien que esté infectado. Esto último actualmente sucede raras veces, ya que se llevan a cabo muchos controles sanitarios para evitarlo.
  • A través del consumo de drogas por vía intravenosa, ya que las agujas pueden estar infectadas si se comparten.
  • Si se tienen relaciones sexuales sin protección con personas con hepatitis C.
  • Si la madre padece esta enfermedad durante el embarazo, en ese caso se la puede transmitir al bebé.
  • A través de un trasplante de órganos de un donante con hepatitis C.
  • Al compartir utensilios de uso personal, como cepillos de dientes o máquinas de afeitar, con alguien con el virus.

Hay que tener en cuenta que muchos enfermos de hepatitis C pueden padecerla durante tiempo sin que se manifieste. Por eso es importante realizarse análisis de sangre de forma regular para controlar que no estemos infectados, ya que esta enfermedad puede conducir al cáncer de hígado. Además, existen prácticas médicas que, si no se realizan con el debido cuidado, pueden ser una fuente de contagio. Esto incluye procedimientos como tatuajes o piercings en condiciones no higiénicas, donde el uso de materiales esterilizados es esencial para prevenir infecciones.

Síntomas de la hepatitis C

Muchos de los síntomas de esta patología son comunes a los de la hepatitis A y B y a veces puede confundirse con una gripe, ya que también aparece el cansancio, las náuseas, fiebre y dolor de estómago. Pero hay otros síntomas de esta condición como:

  • Diarrea.
  • Oscurecimiento de la orina.
  • Excrementos de color claro.
  • Ictericia: color amarillento de ojos y piel.
  • Mal aliento.
  • Picores.
  • Dolor abdominal.
  • Cirrosis, esto en el caso de que el hígado ha llegado a cicatrizarse.

Por otro lado, es importante prestar atención a síntomas menos comunes que pueden aparecer en etapas avanzadas de la enfermedad, como la hinchazón en las piernas y pies debido a la retención de líquidos, o la aparición de hematomas con mayor facilidad. Estos signos pueden indicar un daño hepático significativo y requieren atención médica inmediata. Asimismo, la confusión mental o dificultad para concentrarse puede ser un indicativo de una condición llamada encefalopatía hepática, derivada de una función hepática deficiente.

Tratamiento de la hepatitis C

Hay veces, dependiendo de la persona, en que la hepatitis C desaparece sin necesidad de tratamiento gracias a la respuesta inmunitaria de nuestro cuerpo, pero en otras ocasiones puede darse una infección crónica.

El tratamiento más habitual consiste en la administración de interferón y ribavirina con inyecciones semanales durante un periodo de 48 semanas. Aproximadamente la mitad de los pacientes tratados con este sistema se curan, pero el tratamiento a veces provoca reacciones adversas. Por eso en los últimos años se están creando nuevos medicamentos antivirales, denominados agentes antivirales directos (AAD), con un nivel de eficacia y tolerancia más elevados que el tratamiento que se utilizaba hasta el momento y que conducen a una curación mucho más rápida.

Además, se están investigando terapias combinadas que involucran diferentes antivirales para aumentar la tasa de éxito en la eliminación del virus. Los avances en la medicina personalizada también están permitiendo adaptar los tratamientos a las características genéticas de cada paciente, mejorando así los resultados y reduciendo los efectos secundarios.

Hay que tener en cuenta que la hepatitis C y sus consecuencias derivadas causan la muerte de cerca de 500.000 personas al año en todo el mundo, aunque el 90% de los pacientes tratados se cura. Pero, como en el caso de muchas otras enfermedades, aún queda investigación por delante para mejorar la vida de los enfermos de hepatitis C.

Prevenir la enfermedad teniendo siempre relaciones sexuales con protección, evitar el consumo de drogas en especial de aquellas intravenosas, y no compartir los objetos personales con nadie, son las mejores recomendaciones para evitar el contagio de este virus. También es crucial fomentar la educación sobre prácticas seguras y la importancia de la vacunación, cuando esté disponible, como medidas preventivas eficaces. Las campañas de concienciación pública desempeñan un papel vital en la reducción de nuevos casos al informar a las personas sobre cómo se transmite la hepatitis C y las formas de protegerse.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

Si deseas leer más artículos parecidos a Hepatitis C: causas, síntomas y tratamiento, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Sistema digestivo.

Referencias
  1. Hepatitis C (Organización Mundial de la Salud)
  2. Hepatitis C crónica (Ministerio de Sanidad de España)
  3. Hepatitis C General Information (Centers for Disease Control and Prevention)