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Ingredientes que añadimos al café y no deberíamos

Por Natalia Ferrer, Periodista especializada en salud. 8 junio 2016
Ingredientes que añadimos al café y no deberíamos

Comenzar el día con una taza cargadita de café o superar una tarde de sueño con un cortado que nos dé el empujón final es, para muchos de nosotros, todo un ritual. Nos resulta difícil imaginar una mañana sin un buen café, e incluso llegamos a sentir que no somos personas hasta que no hemos dado a nuestro cuerpo su dosis de cafeína matutina.

Si hay algo mejor para comenzar el día o para espantar el sueño en una tarde de modorra, la humanidad aún no se ha enterado, porque esta bebida ha sido y continúa siendo la reina indiscutible. Pero no todo es un jardín de rosas, hay algunos ingredientes que añadimos al café y no deberíamos, pues perjudican nuestra salud sin que lo notemos. ¿Sabes cuáles son? Sigue leyendo y descúbrelo.

Lácteos enteros ¡poquito porque es bendito!

Hay tantas formas de tomar café como personas en el mundo, y siempre están aquellos que lo prefieren más blanco que oscuro, añadiendo una buena dosis de leche o crema para conseguirlo. El caso es que esta alternativa puede no ser demasiado adecuada, especialmente en personas con problemas de obesidad, colesterol y triglicéridos elevados, problemas cardíacos o hígado graso.

Los lácteos enteros aportan una dosis de grasa saturada que no podemos ignorar y que podría convertirse en un suma y crece cuando los usamos en grandes cantidades para el café y si además consumimos quesos grasos, bebidas a base de leche, cremas, dulces, pasteles etc. En este sentido los nutricionistas recomiendan que, si el deseo es usar leche entera con el café, se añada solo un poco para no abusar. En el caso de contar con patologías que exijan limitar el consumo de grasa saturada conviene optar por la leche desnatada o las bebidas vegetales, estas últimas ideales para los intolerantes a la lactosa.

Ingredientes que añadimos al café y no deberíamos - Lácteos enteros ¡poquito porque es bendito!

Azúcar, dulcito pero nada sanito

Si eres de los que vierte uno y hasta dos sobres de azúcar en el café para intentar que no sea tan amargo, debes saber que este hábito es todo menos sano. No importa cuánto te duela: el azúcar no es saludable, solo aporta calorías vacías que nos hacen engordar y además, al ser un carbohidrato simple, la energía que nos aporta nos da un pico que sube tan rápido como baja. Limitarlo lo más que podamos en nuestra dieta es una gran forma de cuidar nuestra salud con inteligencia, y la mejor manera de comenzar es por el cafecito de la mañana o la tarde.

La Organización Mundial de la Salud recomienda el consumo diario de máximo 25 gramos de azúcar para mantener la salud, y teniendo en cuenta que muchos de los productos que ingerimos a diario como panes, bollería, frutas, yogures, postres o zumos ya cuentan con azúcar, abusar de él en el café sería excederse. Mejor opta por sustitutos naturales como la stevia, por edulcorantes en muy baja dosis o tómalo sin endulzar, mucho más saludable.

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Alcohol, una combinación nada saludable

Si lo haces como algo excepcional y poco frecuente tampoco es necesario sentirte mal por ello, pero si después de la comida no puede faltar un carajillo, combinación de café con una bebida destilada como brandy o ron, o un trifásico, que usualmente se combina con crema de café con licor y además leche condensada, está clarísimo que tu hábito no es nada saludable.

El alcohol aporta calorías vacías que no dejan absolutamente nada positivo al organismo, pero además es el detonante de una gran cantidad de enfermedades entre las que destacan el hígado graso alcohólico, la cirrosis hepática o el alcoholismo. Mezclarlo con café no es una opción indicada para comenzar el día o para digerir una comida, mucho menos si se hace con frecuencia.

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Nata o leche condensada ¡bomba calórica a punto de estallar!

No lo vamos a negar, un café coronado por una generosa cantidad de nata o endulzado con un toque de deliciosa y espesa leche condensada, es todo un pecado que nos encantaría cometer a diario. Pero, al igual que ocurre con la leche entera, ambas alternativas están cargadas de grasas saturadas y, en este caso, también azúcar, haciendo que el café se convierta en una bebida altamente calórica y poco indicada para quienes pretenden un estilo de vida más saludable.

Adicionalmente, esta alternativa está completamente contraindicada para personas con diabetes, hígado graso, problemas cardíacos, obesidad y colesterol o triglicéridos elevados.

Ingerido con moderación y siempre sin superar las tres tazas al día, el café es un ingrediente que nos ayuda a estar activos y concentrados, sin embargo debemos ser conscientes de los acompañantes con los que lo ingerimos para no incrementar sus propiedades calóricas y acabar perjudicando nuestra salud sin saberlo.

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Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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