Legionella: síntomas, tratamiento y prevención

Legionella: síntomas, tratamiento y prevención

La patología conocida como enfermedad del legionario es una infección que se localiza en los pulmones y las vías respiratorias a causa de una bacteria. Este agente infeccioso, en la mayoría de los casos, es la especie Legionella pneumophila, por lo que este trastorno también es llamado legionella. Por los órganos que afecta y la sintomatología que provoca, muchos también nombran a este trastorno como neumonía infecciosa o atípica.

La bacteria legionella se desarrolla favorablemente en agua tibia y solo con inhalar una pequeña gota la persona ya puede quedar infectada por la misma. Es por esto que, muchas veces, el contagio proviene de hidromasajes en cruceros u hoteles. A pesar de esto, no todas las personas que se encuentran expuestas a la bacteria se infectan pero, en caso de suceder, es importante realizar una consulta médica con urgencia, ya que puede ser grave. Si quieres conocer más sobre esta patología, en el siguiente artículo de ONsalus te explicamos todo sobre la legionella: síntomas, tratamiento y prevención.

Principales síntomas de legionella

La sintomatología que provoca la legionella es muy similar a la de cualquier neumonía. Entre los síntomas más comunes se destaca:

  • La tos
  • El dolor torácico, principalmente cuando se tose
  • Expectoración que no provoca mucho moco
  • Fiebre
  • Temblores
  • Escalofríos
  • Dificultad para respirar con normalidad.

Por otra parte, la enfermedad del legionario también puede producir

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Náuseas
  • Dolores abdominales
  • Molestias en las articulaciones
  • Migraña
  • Rigidez y dolor muscular
  • Decaimiento
  • Malestar generalizado.

Los síntomas suelen ser peores durante los primeros 4 a 6 días y, finalmente, empiezan a mejorar considerablemente a partir del quinto día aproximadamente.

Si bien todas las personas expuestas a la bacteria tienen el riesgo de contraer la legionella y sufrir la sintomatología que causa, existen algunos grupos de la población que son más fáciles de contagiarse de la enfermedad y, en unos casos, los síntomas son más graves. Entre ellos se destacan:

  • Las personas fumadoras
  • Las personas mayores a los 65 años de edad
  • Quienes se encuentren hospitalizados, principalmente después de una cirugía o intubación, ya que la patología se propaga más fácilmente.
  • Quienes sufren de un sistema inmune debilitado, ya sea por algún trastorno en particular o no
  • Los pacientes de diversas enfermedades pulmonares
  • Los trabajadores que se encargan de mantener sistemas de aire acondicionado o de enfriamiento en general
  • Los alcohólicos

Legionella: tratamiento

Es indispensable realizar una consulta médica en el mismo momento en el que aparece uno o varios de los síntomas detallados anteriormente ya que, en algunos casos, estar infectado por la bacteria Legionella pneumophila puede ser muy grave e incluso ser mortal.

Para llegar al diagnostico de legionella es necesario valorar la sintomatología, realizar un cultivo microbiológico tomando muestras de las secreciones respiratorias como las flemas y análisis de sangre y orina. Asimismo, el médico solicita información adicional, especialmente datos sobre viajes recientes o haber estado en sitios donde la bacteria se puede encontrar.

El tratamiento deberá ser controlado por un especialista y se realiza con los antibióticos que el médico recete. Los fármacos deben empezar a consumirse en el momento que se sospecha que se tiene la enfermedad del legionario y no se espera a confirmar el diagnóstico por la seriedad de la patología, sin embargo, el matriculado es quien deberá dar la orden y las instrucciones para ingerirlos. Dicho tratamiento puede tener una duración de entre 7 a 10 días o abarcar más tiempo si son casos más serios.

Las personas de edad avanzada y quienes sufren de otros trastornos, generalmente son hospitalizadas ya que pueden ser muy vulnerables a los efectos de esta enfermedad infecciosa en los pulmones y las vías respiratorias. En algunos casos se requiere el suministro de oxígeno o algún tipo de ventilación, además de suministrarles fluidos y electrolitos por vía intravenosa para evitar la deshidratación.

Legionella: prevención

No es fácil prevenir la enfermedad del legionario debido a que no existe ninguna vacuna disponible para que el cuerpo genere las defensas necesarias contra la bacteria legionella. A pesar de esto, existen algunos cuidados que pueden ayudar notablemente a disminuir la probabilidad de contagiarte y sufrir esta alteración. Entre las medidas preventivas se destaca:

  • El limpiar y desinfectar correctamente las torres de enfriamiento.
  • Drenar e higienizar de manera frecuente los jacuzzis y las piscinas, principalmente aquellas que utilizan agua tibia.
  • Mantener a una temperatura superior a 60°C los sistemas de agua caliente y menor a 20°C los de agua fría.
  • Además, es importante que se realicen tratamientos químicos en tinas y piscinas utilizando diversos químicos y cloro.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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