Leucemia linfocítica crónica: causas, síntomas y pronóstico

Leucemia linfocítica crónica: causas, síntomas y pronóstico

La leucemia linfocítica crónica es un cáncer que se genera por la producción en exceso de linfocitos B, un tipo de glóbulos blancos. Este tipo de cáncer tiene lugar cuando las células producidas se convierten en linfocitos anormales en vez de en glóbulos blancos sanos filtrándose en la médula ósea y la sangre y reduciendo la presencia de de glóbulos rojos, blancos y plaquetas. Los linfocitos B son los encargados de generar anticuerpos que permiten combatir determinadas infecciones. Por ello, algunos de los síntomas que pueden alertar de la enfermedad son anemia, sangrado de encías o infección. Este tipo de cáncer se caracteriza por estar más presente en personas de edad avanzada que en gente joven y en ONsalus te explicamos las causas, síntomas y tratamientos para que conozcas más a fondo la leucemia linfocítica crónica.

Las causas de la leucemia linfocítica crónica

Los médicos han podido distinguir entre dos tipos de leucemia linfocítica crónica que se diferencias por la velocidad con la que se desarrollan. Por ello, mientras el primer tipo puede desarrollarse muy lentamente y requerir de tratamiento mucho más tarde, el segundo tipo conlleva a un desarrollo más rápido del cáncer y que produce efectos más graves a corto plazo.

Las causas de este tipo de leucemia son desconocidas. Sin embargo, se ha aprendido mucho de esta enfermedad durante los últimos años sobre los linfocitos normales y anormales. Una de las anomalías que se ha detectado respecto a la leucemia linfocítica crónica es una anomalía en los cromosomas. Una célula humana contiene 23 pares de cromosomas. En gran parte de los casos de este tipo de leucemia, se ha detectado una anomalía en uno de los cromosomas que supone una pérdida de una parte de este. Si bien se sabe que estos cambios en uno de los cromosomas son importantes para entender la enfermedad, se desconocen los genes que pueden estar involucrados ni cómo producen la leucemia.

Otra de las causas asociadas es la división descontrolada de los linfocitos B. Estos actúan en el sistema inmunológico cuando detectan un sustancia llamada antígeno, que no se encuentra habitualmente en el cuerpo humano. El cuerpo actúa generando linfocitos B pero estos siguen reproduciéndose cuando ya han combatido el antígeno.

Algunas mutaciones del ADN que se heredan de los padres también podrían estar vinculadas a aumentar el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer. Sin embargo, no es común que afecte a la hora de desarrollar leucemia linfocítica crónica. De hecho, estos cambios producidos en el ADN suelen tener lugar durante la vida de la persona y no por factores hereditarios.

Síntomas asociados a la leucemia linfocítica crónica

Es frecuente, que algunas personas no presenten ningún síntoma que pueda alertarles de la enfermedad. Como consecuencia, esta es detectada cuando se realiza un análisis de sangre u otra prueba médica rutinaria al detectar un número elevado de linfocitos.

Algunos de los síntomas relacionados con la leucemia linfocítica crónica pueden confundirse con otras enfermedades:

  • Debilidad. Sensación de cansancio.
  • Fiebre.
  • Sudoración nocturna.
  • Dilatación de los ganglios linfáticos, como las amígdalas.
  • Pérdida de peso.
  • Sensación de estar lleno ingiriendo pequeñas cantidades de comida.

Cuando la leucemia avanza generando una presencia muy elevada de linfocitos anormales, se produce una falta de glóbulos rojos, blancos y plaquetas provocando otros síntomas:

  • Anemia. La anemia es producida por una falta de glóbulos rojos encargados de transportar oxígeno a los tejidos corporales. Cuando una persona padece de anemia, es habitual que se sienta cansada y con dolor de cabeza.
  • Como comentábamos al inicio del artículo, una disminución de los glóbulos blancos normales aumenta el riesgo de sufrir infecciones. Al tener un gran número de linfocitos, puede detectarse una elevada cantidad de glóbulos blancos, pero estos no protegen contra las infecciones como lo hacen los glóbulos blanco normales. Por ello, es frecuente la presencia de infecciones como un simple resfriado o herpes labial así como otro tipo de infecciones consideradas más graves.
  • Cuando el número de plaquetas se ve reducido, pueden producirse hematomas, sangrado nasal y sangrado en las encías.

Pronóstico de la leucemia linfocítica crónica

El pronóstico tras detectar la leucemia dependerá principalmente del estado en el que se encuentre el cáncer. El estado nos permite conocer el grado de propagación del cáncer y permiten aplicar un tratamiento en base ello. Dicho estado depende básicamente del tamaño del tumor y de la expansión del cáncer.
En el caso de la leucemia linfocítica aguda, no suele haber la presencia de tumores, sino que se detecta un alto nivel de linfocitos malos o cancerosos en la médula ósea y la sangre, pudiendo extenderse hacia otros órganos como el hígado, los ganglios linfáticos y el bazo.

El pronóstico dependerá principalmente de una serie de factores que afectan a la hora de poder superar la enfermedad:

  • Cuando el patrón de difusión de la médula ósea es difuso, es decir, impreciso.
  • Edad avanzada del paciente.
  • Si se trata de un hombre.
  • Si la pérdida que se produce en el cromosoma se encuentra en el 11 o 17.
  • El tiempo que tarda un linfocito en reproducirse, generando más linfocitos cancerosos.
  • Elevados niveles de algunas sustancias en la sangre.

Por otro lado, algunos de los factores que resultan favorables para el pronóstico son:

  • El patrón de afección a la médula ósea no es difuso.
  • Cuando la pérdida del cromosoma tiene lugar en el 13.

Tratamientos que pueden aplicarse

Por lo general, los pacientes que padecen leucemia en su etapa inicial, no requieren de tratamiento hasta pasados unos años y pueden llevar una vida normal. Algunos de los tratamientos que pueden llevarse a cabo para combatir la leucemia linfocítica crónica son:

  • Quimioterapia. Tiene como objetivo eliminar las células cancerosas a través de medicamentos. Se pueden suministrar por vía oral o intravenosa para incorporar al torrente sanguíneo. En el caso de la leucemia, es uno de los tratamientos más efectivos, puesto que permite llegar a todas las partes del cuerpo. El problema es que este tratamiento conlleva efectos secundarios como: caída del pelo, pérdida de apetito, nauseas y vómitos, etc.
  • Anticuerpos monoclonales. El sistema inmune necesita de proteínas para generar anticuerpos. Los anticuerpos monoclonales son proteínas sintéticas que introducen en el organismo con el fin de que combatan las células cancerosas. Esta opción suele utilizarse en aquellos pacientes que se considera que no podrían tolerar los efectos secundarios de la quimioterapia.

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