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Pian: causas, síntomas y tratamiento

Pian: causas, síntomas y tratamiento

El pian o frambesia es una enfermedad infecciosa tropical causada por una bacteria. Su presencia es más pronunciada en países pobres y regiones cálidas y húmedas de África, Asia, América Latina y el Pacífico. Afecta principalmente a los huesos, la piel y los cartílagos, pudiendo llegar a causar deformidades en los huesos de las piernas y la nariz. El ser humano es el único ser vivo que puede padecer esta enfermedad que ha sido endémica en 88 países. Sin embargo, actualmente son 13 los que requieren de asistencia médica, mientras que el resto podría haber erradicado la infección.

La bacteria responsable es denominada Treponema pallidum pertenue y perteneciente al grupo de infecciones bacterianas crónicas generadas por treponemas. Estas son las causantes de infecciones como la sífilis y el mal de pinto.

En este artículo de ONsalus te explicamos con detalle cuáles son las causas, síntomas y el tratamiento de pian, una enfermedad que afecta principalmente a niños menores de 15 años.

Causas del pian

El pian tiene lugar por la transmisión de la bacteria de una persona a otra. Se trata de una bacteria de la familia de las infecciones bacterianas crónicas provocadas por treponemas. Por ello, el pian y la sífilis comparten similitudes, sin embargo, la segunda se considera una enfermedad de transmisión sexual. Precisamente es aquí donde se diferencia la forma de transmitir el pian. Esta enfermedad se contagia por contacto directo por lesiones en la piel, y no responde a un contacto sexual.

Las condiciones de pobreza en las que viven las personas de estos países es otro factor a considerar: falta de higiene, acumulación de suciedad, condiciones socioeconómicas, etc. Este contexto facilita la posibilidad de desarrollo de la infección responsable de pian. Es una enfermedad que predomina en las zonas rurales afectando principalmente a menores de 15 años. La bacteria no puede ser transmitida por vía placentaria y si se trata a tiempo no suele tener complicaciones.

Síntomas de la pian

El pian presenta diferentes síntomas en función de la evolución de la infección. El período de incubación varia entre 9 y 10 días, tiempo en el que no se percibe ninguna señal propia de la enfermedad. Los primeros síntomas se manifiestan por la presencia de una lesión en la piel conocida como protopianoma. Esta consiste en pequeñas lesiones de color rojo y de poca magnitud que aumentan con rapidez. A medida que se desarrollan generan picor y adquieren un aspecto ulceroso. Otros de los síntomas del pian son la inflamación de los ganglios linfáticos próximos a donde se localiza le lesión cutánea. Por lo general, esta lesión cutánea suele curarse dejando una cicatriz.

Tras 3 o 12 meses del inicio de la infección se inicia el período secundario. Este se caracteriza por la aparición de una erupción en la piel que puede afectar a ambos lados del cuerpo, y predomina en las orificios corporales. Dichas lesiones se conocen como pianomas y pueden presentar diferentes tamaños. También pueden producirse lesiones dolorosas en las plantas de los pies, y en los niños también son frecuentes las lesiones óseas.

Hay un conjunto de síntomas que tienen lugar en la fase terciaria que solo afectan a un 10% de los pacientes con pian. Estos implican la aparición de lesiones secundarias, o nuevas lesiones después de no haber presenciado síntomas durante un tiempo. Es en este estadio donde el afectado puede sufrir lesiones en el cartílago y en las estructuras óseas. Como consecuencia, hay una mayor predisposición a tener lesiones en las articulaciones y los huesos.

Diagnóstico del pian

El diagnóstico de la enfermedad es, por lo general, sencillo. El médico realiza una exploración física y revisa el historial clínico del paciente. También se realizan preguntas para tratar de determinar si se ha estado en alguna de las zonas endémicas.

La exploración física permite detectar las lesiones cutáneas típicas del pian. Además, un examen microscópico también es fundamental para observan la presencia de treponemas en los líquidos supurados de las lesiones.

Por otro lado, otra forma de diagnosticar el pian es mediante una análisis de sangre. Esta prueba es importante teniendo en cuenta que otras formas de diagnóstico como las pruebas serológicas son positivas en pacientes con pian, ya que las bacterias están muy relacionadas. También se podrá realizar una radiografía con el fin de detectar daños en los huesos.

Tratamiento del pian

El tratamiento del pian se basa en un antiobiótico, la azitromizina, empleado en los países desarrollados para tratar la otitis y la bronquitis. Se administra una sola dosis por vía oral o la penicilina benzatina por vía intramuscular, también en una sola dosis.

El 96% de los pacientes de pian tratados con una sola pastilla de azitromizina se curaron transcurridos 6 meses. La OMS se ha propuesto erradicar la enfermedad en 2020, aunque para ello se requeriría de ayuda económica para poder adquirir todos los medicamentos necesarios.

Actualmente, no existe ninguna vacuna para el pian. La prevención de esta enfermedad se basa principalmente en interrumpir la transmisión mediante un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado. Además, se debe trata la enfermedad de forma masiva para evitar el contagio y conseguir erradicarla.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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