Trastorno de personalidad antisocial

Trastorno de personalidad antisocial

No siempre es fácil diagnosticar si una persona padece del trastorno personal antisocial pues los primeros síntomas pueden confundirse con una personalidad fuerte y desconfiada; sin embargo, con el paso de los años, el paciente empezará a tener una actitud manipuladora y siempre quedará por encima de los demás para sentirse bien. Esta alteración de la personalidad también se conoce con el nombre de sociopatía o psicopatía y suele comenzar durante los primeros años de vida del afectado (infancia o adolescencia) haciéndose más evidente en la época adulta.

En este artículo de ONsalus vamos a hablarte sobre este trastorno antisocial indicándote las posibles causas de su desarrollo, los síntomas más frecuentes, el tratamiento que existe en la actualidad y, también, el modo de actuar si convives con alguien que padece esta condición.

Causas del trastorno de personalidad antisocial

En términos generales debes saber que aún se desconocen las causas exactas que pueden hacer que una persona desarrolle el trastorno de personalidad antisocial. Pero aunque no haya evidencias 100% fiables, sí que hay algunos patrones que se repiten en los pacientes y, por eso, se pueden intuir algunos factores que pueden aumentar el riesgo a desarrollar esta enfermedad. A continuación vamos a detallarlos para que sepas cuáles son:

  • Factores genéticos: algunas de las personas diagnosticadas con esta condición tenían algún antecedente familiar con un historial de trastornos mentales como antisocial pero, también, bipolaridad, trastorno límite de la personalidad (TLP), etcétera. También es posible que lo que se herede genéticamente sea una alteración química de algunas funcionalidades del cerebro que se encarguen de gestionar el comportamiento, la toma de decisiones, etc.
  • Factores externos: también es posible que la persona termine desarrollando esta patología a causa de su entorno social; muchos pacientes suelen haber tenido una vida complicada con una familia desestructurada, complejos, un entorno violento, etcétera.
  • Consumo de drogas: otra de las causas que pueden hacer que una persona desarrolle esta condición es que haya tomado estupefacientes. Recordemos que las drogas afectan de forma directa a las estructuras cerebrales y, dependiendo de cada uno, puede alterar la concepción del mundo.

Si padeces esta condición debes saber que, hasta la actualidad, no hay ningún tratamiento que pueda prevenir el desarrollo del trastorno pues, como acabamos de indicar, las causas exactas del mismo también son desconocidas. Pero sí que es cierto que si se detecta a tiempo se puede mejorar la calidad de vida del paciente intentando remitir los síntomas y evitando una conducta violenta o delictiva.

Síntomas del trastorno antisocial

Como hemos indicado, es importante detectar a tiempo esta afección para conseguir controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares. Por este motivo, es aconsejable aprender a detectar los síntomas de este trastorno y, así, poder acudir a un médico en el caso de que se intuya que alguien puede estar padeciéndolo. A continuación vamos a indicarlo los signos más frecuentes que pueden detectar si una persona sufre el trastorno antisocial:

  • Agresividad durante la infancia: sobre todo cuando se es pequeño se suele experimentar un signo claro de que hay algo que no está funcionando correctamente. Si atenta contra las normas, si agrede a personas o animales, si comete delitos, etc., es probable que esto anticipe el trastorno mental que está desarrollando.
  • Un carácter manipulador: las personas antisociales no confían en nadie y, es más, creen que la gente quiere hacerles daño. Al no sentir estima ni compasión por los demás, suelen mostrar una conducta de manipulación o agresividad (tanto física como verbal), sobre todo, durante la etapa de la adolescencia. Las personas con esta afección suelen incitar peleas, cometer agresiones, propiciar malos tratos o despreciar a los demás sin ningún tipo de miramientos ni sentimiento de culpabilidad.
  • No tienen límites: otro factor que puede indicar si alguien es antisocial es que se exceden en todo lo que hacen; por ejemplo, si comen, comen mucho, si beben, beben mucho, si se drogan, se drogan mucho, etc. Son personas que, además, no tienen consciencia del peligro que pueden acarrear estos excesos a ellos mismos o a la gente que les rodea.
  • Enfados desproporcionados: las personas antisociales tampoco saben gestionar correctamente las emociones, por eso, suelen presentar una gran agresividad cuando se enfadan o cuando alguien les hace daño. Además, suelen usar la ira y la autoridad para conseguir el respeto de los demás y, así, poder establecer una relación de superioridad frente a su grupo de amigos.
  • Personas inestables: debido a su patología, estas personas suelen padecer problemas en el entorno laboral, social y familiar sin ser capaces de mantener una estabilidad a lo largo del tiempo. Suelen ser personas que abandonan a sus parejas rápidamente, el trabajo, derrochan el dinero sin miramientos, etcétera.
  • Tendencia a ser egoístas: otro de los síntomas del trastorno antisocial es que una persona sea excesivamente egoísta y terco pero, si se les mete algo en la cabeza, sacarán su mejor sonrisa para conseguirlo. Pero todo será por puro interés, no sentirá estima hacia los demás, sencillamente, porque no es capaz de confiar en nadie. Se creen personas inteligentes y avispadas y por encima del resto, algo que les hace mirar a los demás con aires de superioridad.

Tratar el trastorno antisocial

Lo primero que debemos apuntar es que no existe un tratamiento definitivo para el trastorno antisocial. Existen terapias y métodos psicoterapéuticos pensados para poder ayudar a que el paciente cambie su forma autodestructiva y rebelde ante la sociedad pero, lo cierto, es que hasta la actualidad no hay ninguna medicación que pueda remitir los estragos de este trastorno.

Para poder modificar la actitud de la persona afectada es importante, como ya hemos dicho, detectar de forma temprana los síntomas de este trastorno pues será durante la infancia o adolescencia donde se podrá someter al joven a un tratamiento de psicoterapia que estará indicado para reforzar el apoyo social, ayudar a potenciar la sensibilidad, trabajar la empatía y poder mejorar, así, su manera de estar en el mundo. Este tipo de terapia puede ayudar a modificar la forma de pensar del individuo y, para motivar este cambio, se suele usar un método de recompensas y castigos según el comportamiento.

En el caso de que se detecte de forma más tardía esta condición, se pueden tratar los síntomas con algunos medicamentos que, aunque no tengan la capacidad de curar el trastorno antisocial, sí que pueden mejorar algunos síntomas. Algunas de las medicinas que más se usan son los inhibidores de la recaptación de serotonina como la fluoxetina y la sertralina: este tipo de medicamento consigue disminuir la agresividad y el sentimiento de irritabilidad. Son los que también se recetan a personas que tienen depresión o periodos de ansiedad.

Este trastorno es uno de los más difíciles de tratar ya que, primero, las personas que lo sienten no saben ciertamente que lo tienen y creen que, simplemente, es su personalidad. Son los familiares y/o amigos los que suelen detectar que hay algo anormal en su conducta y animal al paciente a acudir a una terapia o a buscar ayuda profesional.

Convivir con una persona antisocial

En el caso de que alguien de tu entorno padezca el trastorno antisocial tienes que tener en cuenta una serie de aspectos para procurar que vuestra convivencia sea lo mejor posible. Vivir con alguien que sufre esta condición no es nada fácil y, sobre todo, piensa que le costará mucho admitir que tiene esta clase de problema. Siempre se aferrará a que es así su personalidad y se cerrarán en banda a recibir ayuda pero, es importante, que intentes convencerlo de que acuda a un psicoterapeuta para que un profesional pueda determinar qué puede estar ocurriendo.

Antes de plantearle la cuestión, es importante que busques información acerca del trastorno de personalidad antisocial. No solo investigues por Internet sino que, si puedes, acude a un médico para comentarle lo que ocurre en casa y que él pueda explicarte con detenimiento todos los factores que interceden en este trastorno. Una vez tengas la información, estarás preparado mentalmente para convivir con esa persona y poder brindarle la ayuda que requiere.

Una de las características más destacadas es que las personas que padecen esta condición suelen usar la manipulación en beneficio a sus propios intereses pero tienes que aprender a detectarlo y no entrar en su juego. Son personas que se creen infinitamente más inteligentes que el resto y si le das a entender que no te está engañando, comenzará a tambalearse.

Intenta comprender que esos ataques de ira que tiene o esa soberbia que a veces exhibe son signos de su padecimiento así que no te enfades, intenta aprender a comunicarte con él sin gritos ni malas palabras y explicando con detenimiento por qué te ha hecho daño lo que ha dicho o hecho y cómo puede hacer para mejorar. Una comunicación asertiva os ayudará a poder tener una mejor convivencia.

Se puede dar el caso de que estés intentando mantener una conversación con esa persona pero que ella no esté por la labor y no tenga intención alguna de escucharte. En este caso, desiste de tu intención primera y deja esa charla para otro momento; no te frustres ni le fuerces a hablar si no quiere. Piensa que su trastorno le provoca que muchas veces quiera estar solo y no le apetezca comunicarse con el resto así que para evitar cualquier conflicto, evita forzarle.

Los pacientes que sufren esta condición también suelen creerse por encima de todo y tienen un visión del mundo muy negativa: creen que la gente dura y astuta es la única que puede ganar en la vida. Por eso, no confían en nadie, no quieren establecer lazos afectivos con las personas y creen que los que viven así son ingenuos. Suelen dividir el mundo entre la gente que es lista y la que es tonta y a ti te integrará en el segundo grupo pero no dejes que lo haga, no te lo creas ni pongas tu autoestima a su merced.

Y, sobre todo, ya hemos dicho que estas personas no suelen tener sentimiento de culpabilidad así que si alguna vez crees que tu integridad puede estar en peligro, acude a un especialista de forma inmediata para evitar un mal menor. La línea que separa el bien del mal no la conocen por lo que pueden ser capaces de agredirte y hacerte daño.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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