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Para qué sirve la dexametasona

Para qué sirve la dexametasona

Si tienes artritis o estás en tratamiento de quimioterapia por algún cáncer es probable que te hayan recetado dexametasona. Se trata de un corticoide, es decir, se asimila a la hormona natural que segregan las glándulas suprarrenales, y por eso en muchas ocasiones se administra cuando hay una deficiencia de estas o las glándulas suprarrenales no trabajan adecuadamente.

Sin embargo, sus usos más conocidos son para contrarrestar algunos efectos indeseables de la quimioterapia o para tratar la artritis debido a su propiedad antiinflamatoria. A pesar de asimilarse a los corticosteroides que produce el cuerpo, como medicamento también tiene efectos secundarios y contraindicaciones. En este artículo de ONsalus te contamos para qué sirve la dexametasona y cuáles son sus efectos adversos.

Qué es la dexametasona

Las glándulas suprarrenales en condiciones normales segregan hormonas, como los corticosteroides, que ayudan en algunas funciones del organismo como por ejemplo en procesos que regulan la inflamación, el sistema inmunitario o el metabolismo de los hidratos de carbono. Cuando esta sustancia química falta en el organismo se administra dexametasona, un corticosteroide que actúa similar a las hormonas que segregan las glándulas suprarrenales. Sin embargo, la dexametasona también se suministra con otros fines.

En concreto, la dexametasona es un glucorticoide, una hormona de la familia de los corticosteroides que ayuda a controlar el metabolismo de carbohidratos y favorece su digestión y absorción. La dexametasona, por lo tanto, actúa en nuestro organismo como si fuese una hormona segregada por las glándulas suprarrenales.

Para qué sirve la dexametasona

Cuando el cuerpo no segrega suficientes corticosteroides o las glándulas suprarrenales no funcionan correctamente se administra dexametasona. No obstante, también alivia la inflamación, la hinchazón, el calor o el dolor y por ello se utiliza para paliar muchos síntomas en algunas enfermedades, dolencias o ante algunos tratamientos o cirugías. A continaución te explicaremos cuáles son las situaciones en las que se administra dexametasona.

  • Insuficiencia suprarrenal y tiroiditis.
  • Tratar inflamaciones y enfermedades como la artritis reumatoide o la osteoartritis.
  • En pacientes con cáncer que están recibiendo tratamiento de quimioterapia. La dexametasona ayuda a paliar algunos síntomas indeseables de este tratamiento.
  • En algunos casos de cirugía dental como, por ejemplo, la extracción de la muela del juicio. En este caso se suministra en pequeñas cantidades antes y después, para evitar o disminuir la inflamación de las mejillas.
  • En tumores cerebrales neutraliza el desarrollo de edema (acumulación de líquido) que podría presionar otras zonas del cerebro.
  • También ayuda en alergias administrándose por vía nasal o en gotas para los ojos o incluso en conjuntivitis.
  • Ayuda en procesos respiratorios como el asma bronquial, bronquitis o la fibrosis pulmonar.
  • Enfermedades autoinmunes de la sangre como la anemia u otras que también afecten al sistema linfático, como leucemias o linfomas.
  • En enfermedades inflamatorias del intestino como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn. Ayuda a disminuir náuseas y vómitos que causa la quimioterapia.
  • Por vía tópica ayuda en lesiones de la piel que necesitan tratamiento con corticoides tópicos.
  • Cuerpos extraños en bronquios y pulmón, síndrome de Löeffler o sarcoidosis.
  • También se suministra a mujeres que tienen riesgo de parto prematuro. La dexametasona ayuda a estimular la maduración pulmonar del feto.
  • Ayuda a combatir el mal de altura y es efectivo contra el edema cerebral de altura o el pulmonar.

La dexametasona tiene muchas aplicaciones y ayuda a tratar numerosas patologías, dependiendo del suministro y la vía que se aplique, sin embargo antes de tomarlo debes consultar con tu médico puesto que también tiene contraindicaciones e interacciones adversas con otros medicamentos.

Para qué sirve la dexametasona - Para qué sirve la dexametasona

Dexametasona: interacciones

Antes de tomar dexametasona es importante acudir al médico y éste será quien, habiendo hecho un diagnóstico previo, te dirá si es el mejor tratamiento y cómo tomarlo. Es importante que tu doctor sepa cuál es tu cuadro clínico y, por tu parte, es indispensable que no te dejes ninguna información en el tintero. Necesitará saber si puedes estar embarazada, si has tenido en algún momento o tienes problemas de hígado, riñón o intestino.

Además debes saber que dexametasona reacciona con algunos medicamentos por lo que hay que tener en cuenta si estás tomando alguna otra medicación. Tiene interacción con:

  • Antiinflamatorios no esteroideos, aumentaría el riesgo de úlcera.
  • Mineralcorticoides, puesto que puede aumentar el riesgo de hipertensión o afecciones cardíacas.
  • Insulina o medicamentos para tratar la diabetes.
  • Con algunos antibióticos.

Efectos secundarios de la dexametasona

Como cualquier otro medicamento dexametasona tiene efectos secundarios que conviene conocer. Éstos son:

  • Irritación del estómago o incluso malestar estomacal.
  • Mareos o vómitos.
  • Ansiedad o agitación.
  • Insomnio.
  • Puesto que se trata de una hormona puede aumentar el crecimiento de vello o incluso producir acné.
  • También puede afectar en las menstruaciones produciendo irregularidades.
  • Dolor de cabeza.
  • Se empeora la tolerancia a la glucosa.
  • Trastornos psiquiátricos como manías, irritabilidad o incluso depresión.
  • Hipertensión.

Ante cualquier síntoma adverso que presencies acude a tu doctor. Pero, además, tienes alguno de los síntomas que te decimos a continuación debes acudir urgentemente:

  • Erupciones en la piel o incluso sarpullido.
  • Inflamación de alguna parte del cuerpo.
  • Problemas de visión.
  • Algún resfriado que dure más de lo normal y haya comenzado con el tratamiento de dexametasona.
  • Debilidad muscular.
  • Heces negras.
Para qué sirve la dexametasona - Efectos secundarios de la dexametasona

Cómo tomar dexametasona

Hay varias maneras de administración de la dexametasona siendo la vía oral la más común. Se presenta en tabletas con varias cápsulas. No obstante para algunos casos graves o de alergia también existen inyecciones, además de la aplicación como colirio o por vía nasal, muy usadas también en procesos alérgicos o conjuntivitis.

Sigue las indicaciones que te indica el médico o, en su defecto, el prospecto. Como ayudante en el tratamiento de la quimioterapia será el oncólogo quien te dicte las dosis pertinentes ya que el tratamiento es personalizado en todo caso.

En enfermedades autoinmunes o inflamatorias la dosis suele ser a largo plazo tomando de 0,5 a 1,5 mg al día. Para un shock se aumenta la dosis pudiendo llegar hasta los 24 mg al día.

No obstante, no debes sobrepasar nunca las dosis que te han prescrito ya que podría aumentar la presencia de efectos secundarios. Por otro lado, jamás debes tomar la dexometasona sin prescripción médica.

Dexametasona: contraindicaciones

No se debe tomar dexametasona en los siguientes casos:

  • Si tienes una úlcera gastrointestinal.
  • En el Síndrome de Cushing.
  • Con hipertensión.
  • En pacientes que tienen diabetes mellitus descompensada.
  • Formas graves de insuficiencia cardíaca.
  • Osteoporosis.
  • Infecciones bacterianas, virales o fúngicas de carácter grave.
  • Glaucoma persistente.
  • Tuberculosis sistémica.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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1 comentario
maria cristina guzman
en cuales circuntancias podemos usar simultaneamente.esteriodes y aines ???
Aleix Cardona (Editor/a de ONsalus)
Hola Maria, en este caso no se puede generalizar, puesto que dependerá del paciente, la afección y la valoración médica previa.

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