Lesiones y enfermedades del cuello

Por qué no puedo mover el cuello y qué hacer

 
Delfina Viana. Médica.
Por Delfina Viana. Médica.. 7 diciembre 2021
Por qué no puedo mover el cuello y qué hacer

Las contracturas cervicales están a la orden del día. Es un problema muy frecuente que la mayoría de las personas sufrimos alguna vez, pero ¿qué sucede cuando directamente no puedes mover el cuello o cuándo es tanto el dolor o la rigidez que te es imposible encontrar una postura cómoda?

Una contractura intensa que impide que puedas mover el cuello puede ser originada por diferentes razones como, por ejemplo, el bruxismo, diferentes infecciones, el vértigo, los traumatismos o la artrosis.

Si necesitas saber por qué no puedes mover el cuello y qué hacer en este caso, continúa leyendo este artículo de ONsalus.

Índice
  1. Tortícolis
  2. Bruxismo
  3. Hernia de disco cervical
  4. Infecciones
  5. Vértigo
  6. Distensión, esguince o torcedura de cuello
  7. Artrosis

Tortícolis

Se define como tortícolis a la contractura muy intensa de los músculos del cuello, la cual impide que puedas rotar el cuello o bien este queda lateralizado.

Puede presentarse desde el nacimiento, en cuyo caso se conoce como congénita, o bien, puede aparecer más adelante en la vida relacionada con problemas musculares o nerviosos que afectan a los músculos cervicales.

Entre los síntomas que pueden acompañar a la contractura cervical, se encuentran:

  • Imposibilidad de mover la cabeza.
  • Dolor en el cuello y la cabeza.
  • Percepción de que un hombro está más arriba.
  • Temblor en la cabeza o el cuello.

¿Qué hacer?

Esto dependerá de la causa de la tortícolis.

En un adulto suele requerirse fisioterapia, analgésicos/antiinflamatorios y calor local. Es importante descartar posibles causas que afecten a la columna, ya que si eso sucede es necesario abordar un tratamiento específico.

Por qué no puedo mover el cuello y qué hacer - Tortícolis

Bruxismo

Sin duda, el bruxismo o apretar los dientes es una de las causas más frecuentes de contracturas de los músculos cervicales e incluso puede generar una tortícolis.

Los músculos que están conectados a la mandíbula son de los más fuertes del cuerpo. Es por eso que cuando se contracturan por tensiones generan una gran cantidad de síntomas:

  • Contractura/tortícolis en los músculos del cuello.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Dolor de oídos.
  • Mareos.
  • Sensación de oído tapado.
  • Ruidos en el oído.
  • Mala mordida.
  • Sensación de cansancio en la zona de la mandíbula.

¿Qué hacer?

Las contracturas en la zona de la mandíbula y secundariamente en el cuello suelen estar ocasionadas por tensión y estrés. Es por ello que no solo trabajar sobre los músculos suele ser suficiente para resolver el problema.

Identificar cuál es la causa del estrés e intentar abordarla realmente es lo que puede ayudarte a solucionar las contracturas. Este es un proceso lento y que muchas veces conlleva mucha energía, mientras tanto, puedes encontrar alivio con algunos de los siguientes consejos:

  • Aplica calor en la zona de la mandíbula y el cuello.
  • Masajea con aceite de sésamo todas estas zonas, por al menos 20 minutos.
  • Practica algún tipo suave de ejercicio físico como caminatas o yoga. No lo hagas solamente ahora que estás con molestias, sino tómalo como una práctica cotidiana para aliviar tensiones.
  • Cuando la zona muscular se vaya ablandando, intenta hacer suaves estiramientos, evita forzar los músculos para no lesionarte.
  • Incorpora grasas saludables a tu dieta (lo mejor en este caso es el ghee o mantequilla clarificada). Mantener nutridos e hidratados músculos, ligamentos, huesos es necesario para resolver las contracturas.

Hernia de disco cervical

Los discos cervicales son estructuras que amortiguan las vértebras de la columna cervical entre sí. Por diversas circunstancias, esos discos pueden salir de su lugar generando protrusión y pudiendo afectar a estructuras cercanas (como nervios o la médula espinal).

Puede producirse a causa de un traumatismo o esguince o puede aparecer fomentado por distintos factores, como el sedentarismo, realizar esfuerzos de manera poco adecuada, tabaquismo, etc.

Además de dolor en el cuello, puede haber dolor que se extiende a lo largo de uno de los brazos o ambos, adormecimiento o entumecimiento.

¿Qué hacer?

Es necesario realizar una consulta médica para saber si se trata de este u otro problema.

A menudo, puede llegar a resolverse con reposo, fisioterapia y antiinflamatorios, pero en otros casos puede ser necesaria incluso una cirugía.

Por supuesto que tomar hábitos más saludables tendrá efectos positivos tanto para reducir el dolor como para la recuperación de la lesión.

Infecciones

Si las zonas cercanas al cuello padecen infecciones importantes, es posible que los músculos del cuello se contracturen severamente. Dos casos que se describen con frecuencia son las infecciones profundas de garganta y cuello (flemones) y las infecciones de las cubiertas de la médula espinal (meningitis).

Veamos qué sucede en estos dos casos:

Infecciones profundas del cuello

Pueden producirse a partir de una infección en las amígdalas o en ganglios de la zona del cuello. Puede presentarse tanto en la infancia como en la adultez.

Los síntomas que acompañan este tipo de problemas son:

  • Fiebre alta (más de 38°C).
  • Malestar general.
  • Dolor de garganta.
  • Dolor en el cuello.
  • Dificultad para tragar.
  • Imposibilidad de abrir la boca.
  • Falta de apetito.

¿Qué hacer?

Se trata de una urgencia, por lo cual es clave que ante estos síntomas, no retrases la consulta médica, ya que puede agravarse la infección aún más.

Es necesario que una o un profesional investigue qué está sucediendo: te hará preguntas, te revisará y solicitará estudios como ecografía, tomografía computada o resonancia magnética.

Es probable que se requiera drenar la infección, a veces, es posible hacerlo en el consultorio, otras, es necesario hacerlo en quirófano bajo sedación.

Suelen requerirse también antibióticos.

Meningitis

Este problema también requiere una consulta inmediata porque puede complicarse gravemente. Afortunadamente, no es tan frecuente como las otras causas de tortícolis.

Una meningitis suele presentarse con fiebre alta, malestar general, puede haber algún antecedente de resfrío o no y falta de apetito.

La rigidez en la zona de la columna suele ser muy importante, no solo molesta en el cuello sino a lo largo de toda la espalda, lo cual dificulta los movimientos.

¿Qué hacer?

También es necesaria una revisión profunda que puede requerir análisis y/o estudios por imágenes. Si se sospecha claramente de meningitis, se debe descartar que haya una mayor presión en los líquidos dentro del cerebro y si es normal puede requerirse una punción para saber si realmente hay meningitis o no.

El tratamiento suele necesitar de ingreso hospitalario y antibióticos de diferente tipo. Puede recurrirse también a los antiinflamatorios.

Por qué no puedo mover el cuello y qué hacer - Infecciones

Vértigo

La inestabilidad que se manifiesta con sensación de movimiento de todo tu entorno se conoce como vértigo. Puede originarse en el oído (en cuyo caso se llama vértigo periférico) o dentro del cerebro o estructuras cercanas (vértigo central).

Ambos pueden acompañarse de contractura en el cuello que incluso puede llegar a ser tortícolis. Pueden aparecer también náuseas y vómitos, malestar general y, dependiendo de la causa, pueden percibirse síntomas auditivos (como sordera o ruidos).

Muchas veces, se dice que los vértigos son causados por contractura cervical, pero es más bien al revés: porque tu cuerpo se da cuenta de que al mover el cuello te mareas, entonces, fija los músculos y así no te mueves.

En cambio, las contracturas de por sí pueden ocasionar mareos o sensación de inestabilidad, pero no hay percepción de que el entorno se mueve.

¿Qué hacer?

Si estás padeciendo de vértigos importantes, es conveniente que acudas a control médico. Se debe descartar la causa, no solo para que no padezcas la contractura cervical, sino para que puedas sentirte mejor.

Dependiendo de lo que se sospeche, te harán una entrevista, te revisarán y pueden solicitarte diferentes estudios: tomografía computada, resonancia magnética, estudios de audición, pruebas de equilibrio, entre otros.

La solución de la contractura se producirá en cuanto pueda ir mejorando el vértigo, lo cual puede ser muy simple o más complicado dependiendo de la causa.

Distensión, esguince o torcedura de cuello

Si la imposibilidad de mover el cuello se presentó tras haber sufrido un golpe o un latigazo en un accidente vehicular, no dudes en asistir prontamente a tu centro de salud más próximo y no mover el cuello dentro de tus posibilidades.

La distensión o esguince del cuello se produce ante un movimiento brusco más allá de las posibilidades habituales de tu cuello, con lo cual pueden estirarse o lesionarse ligamentos, tendones o músculos cervicales.

Puede tratarse solamente de una contractura, pero también podría haber alguna lesión en la columna, por lo cual deberías tener mucho cuidado en cómo manejas la situación.

El dolor suele aparecer al día siguiente o incluso hasta 48 horas después del traumatismo. Además, puede acompañarse de otros síntomas como:

  • Entumecimiento de manos/brazos.
  • Zumbidos en los oídos.
  • Mareos.

¿Qué hacer?

  • No muevas el cuello.
  • Acude a tu centro de salud más cercano.

Esto es clave si quieres evitar que se complique la situación.

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Artrosis

La degeneración de los huesos de la columna vertebral puede conducir a contracturas cervicales muy severas, lo cual genera aún más dificultad y dolor.

Puede presentarse por distintas razones. Las más frecuentes son traumatismos, que sobrecargan inapropiadamente la columna, o si no realizas demasiada actividad, por ejemplo.

Puedes notar, además de la contractura severa, algunos otros síntomas como:

  • Dolor en el cuello.
  • Adormecimiento de manos o brazos.
  • Rigidez o pérdida de flexibilidad.
  • Hinchazón en la zona.

¿Qué hacer?

Es clave comprender que los procesos crónicos como la artrosis suelen ser secundarios a malos hábitos. Es por ello que mejorarlos te puede ayudar a sentirte mejor.

Revisar tu alimentación, tus hábitos de ejercicio y de sueño son algunos de los más importantes puntos a los cuales prestar atención.

Incluir grasas saludables como el ghee suele traer grandes beneficios en la flexibilidad y en la disminución de los síntomas que acompañan la artrosis.

Puedes recurrir a antiinflamatorios para calmar las molestias, pero es aconsejable no utilizarlos con frecuencia porque pueden generar efectos adversos considerables.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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Bibliografía
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