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Quiste de Baker: síntomas y tratamiento

Por Marta Vicente, Periodista especializada en salud y bienestar. Actualizado: 23 marzo 2018
Quiste de Baker: síntomas y tratamiento

El quiste de Baker, también denominado quiste poplíteo quiste sinovial, es una especie de bulto lleno de líquido que aparece en la parte posterior de la rodilla como resultado de una hinchazón o inflamación de la misma que provoca una producción y acumulación excesiva de líquido sinovial, lo cual se conoce como derrame articular. Este exceso de líquido acumulado que puede dar lugar a la formación del quiste de Baker puede estar causado por lesiones en la articulación de la rodilla o por enfermedades que comprometan la salud de esta, por lo que para su tratamiento será fundamental identificar cuál es la causa exacta. En función a esta, se establecerá un tipo de tratamiento u otro, el cual puede incluir desde el uso de antiinflamatorios y cambios en la realización de las actividades diarias y físicas hasta fisioterapia o un procedimiento quirúrgico. En el siguiente artículo de ONsalus mostramos con detalle cuáles son todos los síntomas y el tratamiento del quiste de Baker.

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Causas del quiste de Baker

El quiste de Baker está causado por una hinchazón o inflamación en la rodilla, la cual se produce en consecuencia a un aumento del líquido que se encarga de lubricar la articulación de la rodilla, denominado líquido sinovial. Esta situación puede aparecer debido a varios factores o condiciones, como los que enumeramos a continuación:

  • Desgaste del cartílago articular.
  • Rotura de menisco de la rodilla.
  • Lesiones en los ligamentos de la rodilla.
  • Artritis reumatoide o artrosis, las cuales son más frecuentes en personas de una edad más avanzada.
  • Otros problemas que causen inflamación en la rodilla.

Este quiste es como una cápsula llena de líquido y se presenta como un bulto que se puede palpar en la zona posterior de la rodilla, pues se forma entre el extremo central superior de los músculos de la pantorrilla y el asiento del tendón del músculo flexor.

Quiste de Baker: síntomas y tratamiento - Causas del quiste de Baker

Síntomas del quiste de Baker

Los síntomas del quiste de Baker pueden abarcar lo siguiente, aunque no todos los pacientes presentarán los mismos padecimientos ni los sufrirán con la misma intensidad:

  • Bulto suave palpable en el área posterior de la rodilla.
  • Dolores o molestias en la parte posterior de la rodilla, especialmente al hacer la flexoextensión de la rodilla.
  • Sensación de compresión o tirantez en la zona posterior de la pierna.
  • Limitación del movimiento de la articulación de la rodilla.
  • En los casos en los que el quiste llega a romperse bajo la piel, esto puede ocasionar dolor más intenso, inflamación y la aparición de un hematoma en la zona posterior de la rodilla y la pantorrilla. Cuando esto sucede, será importante realizar una diagnóstico diferencial con un coágulo sanguíneo o trombosis venosa profunda, pues esta condición también puede causar signos y síntomas muy similares a estos.

Además, también es conveniente señalar que el grado de dolor e inflamación asociado a un quiste de Baker dependerá en cada caso del nivel de actividad física del paciente, pues las personas más activas presentarán molestias más intensas y fuertes.

Quiste de Baker: síntomas y tratamiento - Síntomas del quiste de Baker

Diagnóstico del quiste de Baker

En primer lugar, el diagnóstico del quiste de Baker incluirá un estudio del historial clínico del paciente de una exploración física de la región posterior de la rodilla para comprobar si hay hinchazón y se puede palpar una masa suave en la zona. Además de esto, se pueden llevar a cabo pruebas y exámenes médicos como los siguientes:

  • Radiografía de la articulación de la rodilla: a pesar de que con esta prueba no se puede contemplar el bulto, se puede realizar para averiguar si se padece de artritis en la rodilla, ya que esta en muchas ocasiones es una de las causas de la aparición del quiste de Baker.
  • Resonancia magnética: a través de las ondas magnéticas, es posible observar las estructuras blandas de la rodilla y comprobar la presencia del quiste.
  • Prueba de ultrasonido: mediante esta prueba se determina si el bulto está lleno de líquido o, por el contrario, es sólido.

Tratamiento para el quiste de Baker

En muchos casos, este tipo de bultos llenos de líquido se resuelven de manera espontánea con el paso del tiempo, pero no se puede determinar cuál es el tiempo exacto en el que esto sucederá.

Normalmente, el tratamiento del quiste de Baker tiene el objetivo inicial de disminuir la inflamación de la rodilla y los dolores en la parte posterior de esta. Para ello, se lleva a cabo un tratamiento conservador que puede incluir el consumo de algunos medicamentos antiinflamatorios, además de algunas medidas como las que detallamos a continuación:

  • Descansar y guardar reposo.
  • Evitar realizar actividades físicas que supongan un esfuerzo para la rodilla.
  • Mantener la pierna afectada elevada.
  • Aplicación local de hielo para reducir la hinchazón o inflamación.

Quiste de Baker: fisioterapia

Además de lo anterior, también puede ser de gran ayuda para la recuperación y para aliviar los síntomas, iniciar un tratamiento de fisioterapia y rehabilitación. Este principalmente debe incluir el tratamiento de la musculatura anexa a la parte posterior de la rodilla, ejercicios de estiramientos y movilizaciones de la articulación.

Todo ello será de gran importancia para reducir la presión en la zona dañada y en las estructuras cercanas, mejorar la flexibilidad de los tejidos y descongestionar la articulación de la rodilla.

Quiste de Baker: síntomas y tratamiento - Tratamiento para el quiste de Baker

¿Cuándo se debe operar el quiste de Baker?

En aquellos casos en los que el quiste de Baker no responde al tratamiento conservador, se torna excesivamente grande u ocasiona síntomas intensos, se puede proceder a su extirpación mediante una intervención quirúrgica en la cual se realiza una pequeña incisión en la rodilla. No obstante, es importante valorar si la cirugía resultará útil, ya que el quiste puede volver a aparecer si no se trata o corrige la condición que lo está causando.

Algunas de las recomendaciones y cuidados que se deben tener en cuenta después de someterse a la intervención quirúrgica son los siguientes:

  • Mantener la rodilla elevada los días posteriores a la intervención quirúrgica para reducir los dolores y la inflamación.
  • Volver a realizar las tareas cotidianas y la actividad física cuando el médico lo permita.
  • Evitar realizar actividades físicas que esfuercen la articulación de la rodilla.
  • Tomar los medicamentos indicados por el médico para aliviar los síntomas.
  • No conducir hasta pasados unos 15 días después de la operación.
  • Realizar citas de seguimiento con el médico unos días después de la cirugía.
  • Acudir al fisioterapeuta si el médico lo recomienda.

Este artículo es meramente informativo, en ONsalus.com no tenemos facultad para recetar tratamientos médicos ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a acudir a un médico en el caso de presentar cualquier tipo de condición o malestar.

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